Se trata de un efecto mariposa que comienza con una simple gota de agua y que en el otro extremo se contabilizan según van cayendo. Una a una, día tras día. Lo que comienza como algo mínimo, casi inapreciable, acaba desencadenando una suma infinita de litros de agua. Porque una gota no es mucho, pero la suma de ellas multiplican el ahorro.
